Solo quería compartir algunas de las fotografías que tomé el viernes, cuando estuve haciendo turismo por la isla donde actualmente estoy viviendo.
¿No os transmiten tranquilidad?
Me marcho de aquí y ni siquiera sé dónde voy a vivir; ni siquiera sé qué haré el año próximo; ni siquiera sé qué me depara el futuro. Lo que sí sé es que esta experiencia va a ser inolvidable y que voy a disfrutar de cada momento.

Anoche estuve viendo en la televisión un reportaje sobre españoles que vivían desde hace años en África. Algunos poblados viven en cabañas de fango y paja, no tienen electricidad ni agua corriente, no manejan billetes, no tienen televisión ni ordenador ni teléfono, no tienen nevera; pero sí tienen asumido el concepto de compartir, sí regalan sonrisas, sí tienen don de gentes, sí tienen relaciones sociales. No tienen nada, pero lo tienen todo... Carecen de aquello que a nosotros nos parece de primera necesidad, pero son iguales (o más) felices que nosotros.
No soy religiosa y no creo que en el camino vaya a encontrar algo espiritual ni nada de eso, pero me muero de ganas por hacer el camino de Santiago. Es de esas cosas que tengo que hacer sí o sí en la vida -como me pasaba con el puenting hasta que lo hice- ¡y por fin alguien se ha animado a ir conmigo, mi prima!