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viernes, 24 de junio de 2011

...malsons *

Desesperarte porque haces cosas que, realmente, no quieres y nunca has querido, porque esa situación te desborda, porque no quieres estar con esa persona... Hacer lo imposible y que todo salga mal.

Despertarte, mirar alrededor y darte cuenta, por fin, de que todo ha sido una larga pesadilla o -como dirían en mi tierra- un "malson" y que él sigue ahí, aunque esté lejos.

sábado, 12 de junio de 2010

A vista de pájaro

Ella, acompañada de dos personas más, se acercó a ese bulto que había al borde del precipico. Era un pájaro enorme que les invitó a subir y, así, viajaron por todo el mundo. Sobrevolaron acantilados, océanos, bosques, selvas, playas...






...Fue fascinante *

viernes, 29 de enero de 2010

Un secreto a voces

- Ese chico está enamorado de ti

- ¿Qué dices? Solo somos amigos - contestó Eva.

- Ya, claro, solo amigos...


Y es que todo el mundo lo sabía, no había más que verle la sonrisa que se dibujaba en su cara y esos ojos chispeantes cada vez que ella se cruzaba en su camino. Todo el mundo, menos Eva. Fue esa misma tarde cuando él le hizo un regalo, un detallito insignificante para cualquier otra persona, pero no para ella.


- ¿Y esto? ¿Qué celebramos? - preguntó Eva lanzándose a sus brazos para darle un gran abrazo.

- Em... no, nada, me apetecía hacerte un regalo... - contestó él algo tímido.

- ¡Qué bonico eres! Gracias - dijo ella estrujándole entre sus brazos, mientras él se enredaba en su pelo.

-Eva, ¿sabes eso que dicen que estoy enamorado de ti? Pues... ¿qué pasaría si así fuese?- Eva se quedó impresionada, aquel buen amigo con quien tantas confidencias había compartido los últimos meses tenía unos ojos realmente bonitos y, además, olía tan bien...









¿Y por qué sueño estas cosas últimamente?

¿Y por qué siempre los chicos son actores famosos que en la tele no me parecen nada atractivos pero en mis sueños son irresistibles?

¿Estará llegando la primavera? *

viernes, 22 de enero de 2010

Hoy es un día cualquiera...




Marcos y Eva trabajan juntos desde hace tiempo pero hasta hoy ninguno de ellos había caído en la presencia del otro. Hoy es un día como otro cualquiera, un jueves rutinoso como otro cualquiera.


Sin saber muy bien por qué razón, por qué tonta coincidencia, ambos se ríen de la misma broma. Algo sin mucha importancia, algún dato insignificante que les ha hecho gracia y lo celebran a carcajadas. Ya no se acuerdan de la tonta razón que les ha llevado a cruzar sus miradas, pero con la tontería empiezan un absurdo juego de niños: hacerse la puñeta mutuamente. Como un cachorro cuando juega con su dueño, se pellizcan y se muerden con toda la inocencia del mundo. De repente Eva nota cómo una pequeña herida en el pómulo izquierdo de Marcos empieza a enrojecer:


- Vaya, lo siento... te he hecho una herida sin querer- se apresura a decirle a Marcos. Él se limita a mirarla, se ha dado cuenta de los grandes ojos oscuros de la chica y de esa nariz respingona que tiene tan graciosa.


- Así que al final me has mordido de verdad... - bromea él sonriéndole pícaramente. Ella nota como le suben los colores y cae en la cuenta de esa mirada de ojos redondos color caramelo que la hipnotizan.


- Sí, ha sido sin querer ¿te duele?


- Bah, no te preocupes -contesta el chico mientras se acerca para susurrarle- ahora solo tienes que curármela.


Se han quedado callados, mirándose alternativamente los ojos, la nariz, los labios. Cada vez están más cerca, sus pulsos se aceleran, entornan levemente los párpados hasta que suave y dulcemente...









...sonó el despertador*

miércoles, 13 de enero de 2010

Pesadillas de conciencia...

Tumbada sobre la cama, mirando hacia otro lado y evitando rozarle; así se encontraba Eva aquella noche. Lloraba en silencio y Frank, que sabía perfectamente lo que pasaba por su mente, la abrazó fuertemente para calmarla y se acurrucó a su vera. Conciencia la vigilaba de cerca, muy cerca, pero sin decir nada. Se limitaba a observar aquella escena que los últimos meses se había hecho tan cotidiana...
Frank la acarició, con la única finalidad de transmitirle tranquilidad, hacerle saber que él estaba allí por y para ella. Eva se limitaba a sentir sus dedos resbalando por su piel, por sus brazos, por su vientre, por sus pechos, por su cuerpo... pero no movió ni un músculo. Solo una lágrima se atrevió a resbalar por su mejilla hasta ir a parar a la almohada, donde desapareció. Frank la giró suavemente hacía sí y la besó en los labios, pero ella ni se inmutó, mantuvo la mirada en el infinito abstraída en sus pensamientos y continuó llorando en silencio. De pronto, cerró los ojos y todo cambió: Él estaba allí.
La miraba con sus ojos oscuros clavados en sus pupilas, Eva sonrió y le agarró fuerte, no podía escapérsele de nuevo. Le clavó las uñas en la espalda y las deslizó suavemente hacia el final de esta, mientras él la besaba tiernamente. Aquella noche lo hicieron como nunca, se comieron a besos y no dejaron ni un solo hueco sin rozarse, sin tocarse, sin amarse.
De pronto abrió los ojos y vio cómo Frank la miraba fijamente con sus ojos castaños y llenos de ilusión, esos que desde hacía unos días se le antojaban tan fríos y vacíos a Eva: todo había sido una fantasía, un mágico sueño. Ella, al darse cuenta, se dio rápidamente la vuelta y evitando rozarle, mirando hacia otro lado, siguió tumbada sobre la cama, gritando en silencio por todo aquello mientras Frank, resignado, la oía llorar en silencio.
Entonces sonó el despertador. Eva desperó y miró a su alrededor. Estaba sola, Frank ya no estaba con ella, de hecho nunca lo había estado y se sintió satisfecha por haber despertado al fin; pero le invadió una sensación extraña al descubrir que también Él se había ido y ahora, sola, debía enfrentarse como cada día a su realidad. ¿Por qué seguía atormentándole todo aquello? se preguntaba...