miércoles, 14 de abril de 2010

...signo de admiración [ ! ]

Signo de admiración de Capman mezclada con un poema de Daniel Orviz, ¿existe mejor combinación? Por favor, regalaros cinco minutos y disfrutar de esta letra, esta música, este momento. A mí personalmente me encanta y me ha enganchado... ¡es tan sincero, profundo y bonito!



Hay una charco de lágrimas donde veo los tebeos de mi fascinación, y una capa de recreos donde aprendí a caminar. Quedan a mis espaldas y veo tus jadeos en mi cuello. Ser pequeño puede estar tan lejos. Ser pequeño es digno de admiración.


Signo de admiración, te quiero, signo de admiración.Y cierro los ojos, la boca, los miedos, los huesos.



Signo de admiración y abro, vámonos, vámonos a pintar la ciudad de rojo, regalar sonrojos, quitar el cerrojo. Vámonos, vámonos al ascensor parado, al vagón de metro, al mejor momento. Vámonos. Signo de admiración.



Y cierro otra puerta y adiós decepción, signo de admiración.

Y abro otra opción y entra la sangre.

Y cierro otra puerta que abres con la radiografía de mi corazón.


Joder, y eso que aún no te conozco...


¡Quiéreme!

Manifiéstate de súbito. Choquémonos como por arte mágico en el Bukonbski un miércoles. Pidámonos disculpas. Intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas. Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como oferta sólida.



Y a partir de ahí, ¡quiéreme!


Acómpañame a mi triste habitáculo. Relajémonos y pongamos música. De pronto, abalancémonos como bestias indómitas. Mordámonos, toquémonos, gritémonos. Permitámonos que todo sea válido. Y sin parar follémonos, follémonos hasta quedar afónicos, follémonos hasta quedar escuálidos.


Y al otro día, ¡quiéreme!


Unamos nuestro caminar errático. Descubramos restaurantes asiáticos. Compartamos películas. Celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslérías simbólicas. Comprémonos un piso. Hipotequésmolo. Llenémoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan rellenar el frigorífico.


Y mientras todo ocurre ¡solo quiéreme!


Continua queriéndome mientras pasan espídicas las décadas. Dejando que nos arrogen al hospital geriátrico. Inválidos, mirándonos sin más fuerza ni diálogo que el eco de nuestras vacías cáscaras.


¡Quiéreme!


Para que pueda decirte cuando vea la sombra de mi lápida ojalá, ojalá como dijo aquel filósofo el tiempo sea cícilico y volvamos reencarnándonos en dos vidas idénticas. Y cuando en el umbral redescubierto de una noche de miércoles pretérita, tras chocarme contigo girándote me digas "Uy, perdóname". Ruego que permita el Dios auténtico que recuerde el futuro de este cántico. Y anticipándolo pueda mirarte directo a los ojos. Y conociéndolo muy bien y sabiendo el devenir de futuras esdrújulas destrozando de un pisotón mi brújula te diga solo "quiéreme"...



Vámonos, vámonos a pintar la ciudad de rojo, regalar sonrojos, quitar el cerrojo a esta puta prisión. Vámonos, vámonos al ascensor parado, al vagón de metro, al mejor momento que encuentre el amor. Vámonos. Signo de admiración.


Y cierro otra puerta y adiós decepción, signo de admiración.
Y abro otra opción y entra la sangre.

Y cierro otra puerta que abres con la radiografía de mi corazón.


...Joder, y eso que me muero de ganas de conocerte *


2 soplos de aire fresco:

Anónimo dijo...

Capman es un dios. Unir un tema suyo que, extrañamente no tiene tintes de rap, con un poema de Daniel Orviz da como resultado una mezcla perfecta. Sin duda un gran tema.

Alicia dijo...

Es increible esta canción.
INCREIBLE

Publicar un comentario en la entrada