lunes, 8 de junio de 2009

Demasiado bueno para ser cierto...

Si ya me extrañaba a mí, que esta sensación de bienestar hubiese escogido mi cuerpo para habitar durante un tiempo... ¡ilusa de mí!

Ayer, cuando me contaste que todavía no la has olvidado, fue como si me hubieses derramado un jarro de agua congelada sobre la nuca. En ese preciso instante pude actuar de varias formas y todas ellas habrían sido yo: como amiga, como más que amiga o como la absurda idiota que se está enamorando de ti y quiere quitarse a esa zorra de en medio. Finalmente opté por la primera opción y me limité a escucharte y aconsejarte lo más objetivamente posible, te lo mereces. Soy consciente de que no te puedo reprochar nada, al fin y al cabo ella estaba antes que yo y no nos engañemos, te tiene bien atado, pues aunque ya han pasado 3 años desde que lo dejasteis la llama sigue viva...
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Pero tranquilo, no te preocupes más por mí, estoy más que acostumbrada (¿ves como nunca consigo lo que quiero?) y sé que esto solo dolerá un poquito más que la última vez. ¡Corre! Sigue TU camino, yo estaré aquí siempre que me necesites.


Me siento tan pequeña...

1 soplos de aire fresco:

Amanda dijo...

Me encantó esta entrada y esta imagen. Me pasé en el momento que me hice tu seguidora y la vi, pero no llegué a comentarla... pensaba que lo habia hecho.

Por motivos personales voy a poner el blog en lectores privados. Si quieres seguir caminando conmigo solo tienes que enviar una solicitud, que no encontré tu mail para enviartela yo misma. Gracias!

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